Desde
los cuatro años se metía en la cocina de
su abuela y la dejaban preparar tortas de chocolate. De
grande iba por la mañana a la Universidad del Trabajo
a aprender Repostería, por la tarde a Sweet donde
tomaba cursos de decoración de tortas y por la
noche a la Facultad de Ingeniería a estudiar Sistemas.
Luego de haber transmitido su experiencia en diferentes
espacios de los medios de comunicación, hoy tiene
su equipo de creativos, su planta de elaboración
y su canal propio de distribución que la ponen
al frente de esta profesión como una de las más
destacadas reposteras del Uruguay.
¿La Repostería es una carrera, un
oficio o un pasatiempo?
En realidad es una carrera porque hay que estudiar mucho
y permanentemente. Siempre hay cosas para aprender,
nuevas tecnologías, nuevos ingredientes, las
nuevas tendencias y muchos cambios.
¿Cuáles
son las cosas que cambian?
Utensillos nuevos para mejorar la calidad, como por
ejemplo un nuevo refractómetro para medir los
sólidos que tiene un líquido para que
una mermelada salga siempre igual.
O termómetros digitales, sopletes para gratinar
comidas en vez de usar hornos.
¿La
repostería no es tan a ojo como la Cocina?
Por supuesto que no. Es mucho más exacta. La
Repostería es mucho más química
y física, por lo tanto debe ser exacta.
¿Es
necesario saber de Cocina para hacer Repostería?
No. Para nada.
¿Recuerdas
como te iniciaste profesionalmente?
Si. Empecé haciendo yo-yos para la facultad en
la pulpería de la Católica..
¿Quiénes
son tus "conejillos de indias"?
Mis familiares, por supuesto. Además son las
víctimas de las tortas rotas en la planta de
producción. Ya saben que va todo para ellos.
¿Existe
una torta específica para cada tipo de evento
o fiesta?
Por supuesto. Además son infinitas las cosas
que se pueden hacer. Para la inauguración del
Hotel Sheraton hicimos una réplica del edificio
en azúcar. O para el cumpleaños de una
persona le hacemos su oficina, su hobby o pasatiempo
en forma de torta.
Personalmente me gusta que cada fiesta tenga el toque
de quien esta haciendo la fiesta, fundamentalmente del
homenajeado. Esto hace que no todas las fiestas sean
iguales.
En cuanto a postres, ¿podemos decir éstos
son infaltables aquí o no existe mesa sin esta
torta?
Yo díría que está segmentado por
colectividades. Hay postres que gustan mucho a determinado
conjunto social.
¿Esto supone charlas de coordinación
previas con el cliente?
Normalmente nosotros nos sentamos acá con el
cliente con un cafecito y tortas y conversamos distendidamente.
No me importa si tienen que venir diez hasta que llegamos
a lo que quieren. Para mi es muy importante el contacto
con el cliente, tener tiempo, charlar y conocer a la
persona para poder sugerirle lo mejor
¿Debe
necesariamente existir una torta un postre como corolario
de un evento o una comida?
Es como el broche de oro de la fiesta. Fíjese
cada vez que aparece una torta como le cambia para bien
y le ilumina la cara a la gente. Por lo tanto, importa
tanto el sabor como la estética. El impacto visual
que te da una mesa dulce, no te lo da nada. Desde siempre
existió esa tradición de que haya algo
dulce después de las comidas. Si bien el azúcar
es algo mucho más reciente, se hacían
muchas cosas con miel.
¿Cómo
trabaja Andrea Celsi luego de captar la idea del cliente?
Bueno, luego de asesorar al cliente con ideas, fotos
y dibujos de nuestro Departamento Administrativo conformado
por tres personas, pasamos al Departamento de Decoración
con cuatro integrantes. Luego el Area de Elaboración
con 9 funcionarios y finalmente la distribución
con nuestro chofer y camioneta.
¿A
qué le atribuye el éxito que ha tenido
con el emprendimiento de esta empresa?
Yo creo que toda persona que hace las cosas con amor
le va bien. Le pongo amor a cada cosa que hacemos. Siempre
que entro en la cocina le grito al personal "CON
AMOR, CON AMOR, HÁGANLO CON AMOR".
¿Existen
postres o tortas típicas para cada estación
del año?
Por supuesto. En invierno es chocolate, chocolate y
mucho chocolate. En verano mucha fruta. La primavera
me permite decorar las mesas con muchas flores, que
es algo que me gusta mucho.
En
el comienzo del reportaje comentó que se debe
seguir estudiando permanentemente ¿Cómo
lo hace Ud.?
Compro libros, navego por internet y desde hace ocho
años viajo todos los años a París
a tomar cursos en la mejor Escuela del mundo que hace
servicios para toda Europa, Asia, EEUU y Africa. Tiene
dos mil empleados elaborando permanentemente.
¿A
quién admira dentro de su profesión?
Al primer profesor que tuve en la Escuela de París,
que ahora es Director de Planta de la misma, Gerard
Gautheron, es impresionante consultarlo y verlo trabajar.
¿Estamos al nivel de producción
como en el hemisferio norte?
No. Pero estamos mejorando cada vez más. El mayor
problema que afrontamos por estas latitudes es conseguir
todos los ingredientes que uno precisa y la constancia
de existencia de los mismos.
¿Qué
niveles de precios maneja?
Los postres entre 15 y 30 dólares. Y las tortas
decoradas desde 30 dólares y no hay límite.
Depende de la imaginación del cliente. Nosotros
ofrecemos servicio desde una torta hasta las que quiera
el cliente. Tenemos tortas de 6, 12 y 20 porciones de
confietría. Para una cena te rinden el doble.
¿Qué
es importante saber aquí?
Fundamentalmente la hora del evento y que gente va.
No es lo mismo comer una Tarte Truffeau Aux Cognac -
que es bárbara para un cafecito- en el desayuno
porque es muy pesada. A un adolescente no le des otra
cosa que no sea chocolate, dulce de leche o frutilla
porque no lo come.
¿Proyectos?
El más reciente. La nueva casa que adquirimos
con show room y planta de elaboración incluída.
Aspira a ser una planta modelo en nuestro país.
¿Alguna
curiosidad en tu carrera?
Si Dos. Una la contratación que tuve para hacer
una torta de bodas en Italia. Y la otra, una torta de
450 kgs de un metro cúbico para la empresa Metzen
y Sena simulando un palette de azulejos y que debió
ser transportada a su planta en el Empalme Olmos.
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