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Existe
un sello personal, un estilo propio en los retratos de las novias
que lo identificó del resto de los profesionales.
Si. Es la pose de la mirada hacia abajo por encima del hombro con
un leve giro del cuerpo. Se hizo muy difundida a través de
las páginas de sociales de los diarios y revistas locales.
La verdad, es un secreto: lo copié de ver muchas otras revistas
extranjeras. Ciertamente gustó y desde 1985, a raíz
de ello, mi cantidad de trabajo aumentó. Boca a boca se transmitió
mi estilo y novia tras novia me fueron contratando hasta hoy.
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