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Desde
niño le despertó mucha curiosidad saber como era el
tema de la generación de imágenes. Leyó mucho
y absorbió cantidad de material teórico antes de comprar
su primera cámara. Así fueron los comienzos de este
profesional que ha marcado un estilo de retratar a las novias, las
cuales la gran mayoría desean ser fotografiadas por él
en su boda.
¿Cuál
es la importancia de fotografiar un evento hoy en día?
Fundamentalmente el recuerdo. Muchos pueden pensar que con el video
es suficiente. Pero no. Son lenguajes distintos y complementarios.
Uno dispone de más tiempo para mirar una foto. Además
tiene la magia de captar un momento determinado. Y como si fuera
poco, existe una mayor facilidad de acceso para mirar una foto que
montar todo el aparato de video. Basta con abrir el álbum
en la página indicada o mirar el portaretrato sobre el mueble.
Promedialmente,
¿cuántas fotos se disparan en una fiesta?
Aproximadamente unas 300 fotos, de las cuales le entregamos al cliente
en formato muestrario unas 250 para que termine eligiendo 200 para
formar su álbum.
¿Cómo
trabaja Raúl Monzón?
Con un equipo conformado por tres personas en fotografía
y tres en video. En relación a la fotografía siempre
tenemos dos personas con cámaras y un ayudante de iluminación.
La tecnología de hoy en día nos permite desplazarnos
con un set de estudio portátil al lugar de la fiesta y trabajar
con mayor comodidad y recursos técnicos que contribuyen a
una mejor calidad.
¿En
qué formato hacen los trabajos?
Las fotos más importantes, aquellos momentos que el cliente
entiende que tienen mayor relevancia las hacemos con películas
de formato un medio y las restantes con cámaras de 35 milímetros.
¿Cuál
es el tamaño ideal para Ud. de una foto?
Personalmente me gustan las de 15 x 21, pero se acostumbra las de
13 x 18.
¿Con
qué tipo de trabajos se siente más cómodo,
más a gusto?
Por trayectoria, domino más lo que está enmarcado
en lo social. Pero me siento más cómodo con la fotografía
publicitaria y dentro de ello, con el retrato de personas.
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Existe
un sello personal, un estilo propio en los retratos de las
novias que lo identificó del resto de los profesionales.
Si. Es la pose de la mirada hacia abajo por encima del hombro
con un leve giro del cuerpo. Se hizo muy difundida a través
de las páginas de sociales de los diarios y revistas
locales. La verdad, es un secreto: lo copié de ver
muchas otras revistas extranjeras. Ciertamente gustó
y desde 1985, a raíz de ello, mi cantidad de trabajo
aumentó. Boca a boca se transmitió mi estilo
y novia tras novia me fueron contratando hasta hoy.
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¿Son
grandes los cambios en la tecnología fotográfica hoy
en día comparado con el momento de sus comienzos?
Totalmente. Yo comencé con una máquina Zenith E, que
aún conservo, y tenía mi propio laboratorio de procesamiento.
Hoy en día mejoró el tema de la iluminación.
Antes uno se manejaba con un flash, hoy se puede trasladar un set
de estudio al lugar de la fiesta. Mejoraron las lentes, mejoraron
la calidad de las películas, mejoraron los efectos digitales.
¿Es
partidario del blanco y negro o color?
Los dos. El blanco y negro da más expresión y menos
impresión. Y a la inversa ocurre con la foto a color. Capta
más la realidad.
¿Qué le sugiere a un cliente para cuando vaya
a contratar un servicio de fotografía?
Que tenga una buena comunicación, que sea claro en lo que
desea y que comprenda la experiencia recorrida por el profesional
cuando se le sugieran o se hagan cosas que deberían hacerse.
¿Ud.
continua actualizándose?
Permanentemente. Recientemente nuestro equipo estuvo en Milwakee,
en los Estados Unidos, donde comprobamos que en cuanto a maquinaria
estamos a la par, pero en materia de producción todavía
no.
¿Tiene
Ud. un referente en la profesión?
Si. Ansel Adams, quien fuera el inventor del sistema zonal para
el tema de revelado en blanco y negro. Fue un americano que se destacó
por su descubrimiento allá por los años 30 e impactó
en mi formación vocacional.
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